Esta es una invitación para unirnos en oración con todos nuestros hermanos de la tierra. No importa que religión o creencia profeses. Todos somos hijos de un mismo Padre Creador, sin importar con qué nombre le llamemos. Si unimos nuestros pensamientos de amor en nuestro corazón, esas oraciones llegarán a Él con más fuerza.
No hace falta que nadie nos profetice los males que se vienen ¡YA LO ESTAMOS VIENDO Y VIVIENDO!; sólo basta echar una mirada a lo que sucede en el mundo y en nuestro propio País, para darnos cuenta que necesitamos de la ayuda Divina; de refugiarnos en Dios, y llevar una vida digna como sus hijos que somos, en armonía, respeto y amor hacia los demás, empezando por los que están más cerca de nosotros.
Hagamos este propósito de oración entre las 12 p.m. Si no puedes a esas horas, ni importa a la hora que lo hagas, todas las oraciones hechas con fe llegan a Él.
Unifiquemos nuestros corazones en un solo: Dios
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, CRISTO REY DE LA PAZ, llenos de júbilo venimos hoy a postrarnos
Ante Ti y gozosos te proclamamos, una vez más, Rey Eterno de la Nación Mexicana. Coronamos tu frente con UNA diadema de corazones mexicanos, para que rijas a tu pueblo amado. Eres Rey, así lo afirmaste tu Pasión; eres Salvador, así te manifestaste en tu Resurrección; eres el Hijo del Padre, así te reconocemos en tu divinidad; eres la Fuente del Amor, así lo expresaste al morir por nosotros en la Cruz.
México, siempre fiel, desea volver a entronizar tu Corazón en todos los hogares e implementarlo en la sociedad, para rendirte el homenaje que mereces como Rey y Señor del Universo.
Consagramos a tu corazón esta iglesia que peregrina en México, con sus Obispos, Presbíteros y Diáconos, Religiosos y Religiosas y Fieles laicos, y a las nuevas vocaciones sacerdotales y de vida consagrada, para que tengan una sólida formación en el seguimiento de tu Evangelio y una generosa entrega para la salvación de sus hermanos, impulsados por una profunda vida espiritual.
Consagramos a tu Corazón amoroso esta Patria querida: a los Gobernantes, para que trabajen siempre por el bien común; a las Familias, para que forjen en las virtudes humanas y cristianas el corazón de las nuevas generaciones; a los indígenas y campesinos, obreros e inmigrantes, para que alcancen un mejor nivel de vida y un pleno respeto de su dignidad y sus derechos; a los Legisladores y a los profesionales de la salud, para que respeten y defiendan la vida desde su inicio en el seno hasta su conclusión natural; a los que se dedican a la educación, la cultura, el arte y los medios de comunicación social, para que contribuyan a un mejor hay más armónico desarrollo de la sociedad difundiendo valores auténticos; a quienes logran avances científicos y tecnológicos, para que haciendo un uso responsable protejan la naturaleza que has creado y contribuyan al desarrollo integral de la persona y el fin trascendente del hombre; a los distintos constructores de la sociedad, para que promuevan los principios básicos para la convivencia ; amor, verdad, justicia, libertad, paz, respeto, solidaridad; a los amigos y a los enemigos, para que reines en todos los habitantes de esta Nación. Te adoramos como fieles tuyos, te pertenecemos y estamos resueltos a defender tu Reino hasta que triunfe y sea exaltado, reverenciado y amado tu Sacratísimo Corazón, ofreciéndote gloria, amor, y reparación.
CRISTO REY, desde la montaña consagrada a Ti, cura las heridas y enjuaga las lágrimas de esta Patria, consagrada a nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, estrella de la evangelización. Reina con el suavísimo cetro de tu misericordia y míranos con ojos benignos, extendiendo tus manos poderosas para bendecirnos y protegernos de las asechanzas del mal.
Y Tú, Redentor amoroso de la humanidad, atrae a tu Corazón a los pecadores, a los desorientados, especialmente a los jóvenes, engañados con falsas doctrinas que los alejan de Ti Conserva la fe que hemos recibido de nuestros padres y que ha sido sellada con la sangre de nuestros Mártires y el ejemplo nuestros Santos. Que tu Iglesia Santa y Católica pueda trabajar en autentica libertad, para salvaguardar la dignidad humana de todos y ser un testimonio gozoso y humilde de tu resurrección y salvación.
Danos, por fin, una santa muerte e introdúcenos en la herida preciosa de tu Corazón para resucitar en Ti a la vida eterna del cielo.
Corazón Santo, Tú reinas ya. México tuyo, siempre será. ¡VIVA CRISTO REY Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE!.

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