Siempre hay que planear nuestros objetivos para el año que empieza y buscar cada día la forma de llevarlos a cabo, empecemos por los más importantes como establecer metas, anotarlas, leerlas constantemente y poner una fecha para que se cumplan, tener en mente que se deben cumplir y seguir el camino para su realización.
En esta segunda parte del blog anterior, pongo a su consideración idea de Marcela Bañuelos y Joan Lanzagorta; para apuntalar la idea del mensaje sobre la importancia de las metas.
Empezando por ayudar a los demás, este propósito debiera estar en la lista de cada uno de nosotros, dar a los que más necesitan un poco de lo que se tiene. Hay muchas formas de solidarizarse con personas en situaciones difíciles, como la pobreza, niños de la calle, víctimas de abusos, etc.
Cuando uno comparte, enseña; cuando se hace algo por los demás, casi siempre queda la sensación de satisfacción interior que no tiene precio, como dice el dicho “cuando más se da a los demás, más recibe uno”.
Antes de plantear nuestros objetivos, hay que buscar en nuestro interior y preguntarnos qué es lo que realmente nos importa en la vida.
Casi todos hemos establecido, alguna vez propósitos de Año Nuevo. Y la verdad es que pocas veces los cumplimos: por lo general los terminamos por abandonar o incluso olvidar, antes de que termine el mes de enero. No sé si se han dado cuenta, pero casi siempre los propósitos que nos hacemos son los mismos: reducir nuestras deudas, bajar de peso a través de una dieta, o bien, hacer más ejercicio.
Es decir, año con año tratamos de hacer lo mismo y nunca nos funciona. ¿Cómo es que ahora tenemos la esperanza de conseguir resultados cuando nunca los hemos logrado?
Dicen que es de tontos hacer lo mismo y esperar resultados diferentes ¿Qué necesitamos entonces? Necesitamos, entonces, hacer cosas distintas para obtener resultados diferentes. ¿Qué debemos hacer?
Stephen Covey, autor del best-seller, los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, nos menciona que la razón más importante por la cual fracasamos, es por que tratamos de cambiar de “afuera hacia dentro”.
Es decir, el deseo de cambio surge porque sabemos que algo está mal pero tratamos de cambiar la forma cómo actuamos y no la forma como pensamos al respecto. Tratamos de cambiar acciones que a final de cuentas no estarán alineadas con nuestros valores. Por eso no lo logramos.
Por el contrario, debemos siempre tratar de cambiar de adentro hacia afuera: a través de nuestros valores y de los pensamientos más profundos que rigen, inconscientemente, nuestras acciones.
Desde luego, Covey lo explica de una manera más amena y científica en su libro, el cual recomiendo ampliamente.
Primero lo primero
Con base en lo anterior, resulta evidente que antes de redactar cualquier meta u objetivo personal, el primer paso es buscar profundamente en nuestro interior y preguntarnos qué es aquello que, genuinamente, más nos importa en la vida.
Aquí no hablamos de cosas materiales, sino de conceptos de vida. ¿Qué es primero para nosotros? ¿Nuestra salud? ¿Nuestra salud? ¿Nuestra familia? ¿Cómo visualizamos nuestra vida futura?
¿Qué es lo más importante?
Recordemos que el dinero no es un fin en sí mismo, como tampoco lo es el dejar de fumar. Es decir, nadie quiere tener dinero solo por tenerlo ni dejar de fumar solo porque esta de mofa.
El dinero, por el contrario, es un medio para poder conseguir otras cosas, aquellas que más nos importan. Dejar de fumar es un medio para conservar o mejorar nuestra salud. Entonces, nuevamente: ¿Qué es lo que más nos importa?
Cuando tocamos lo más profundo de nuestro ser, cuando vemos todos nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras esperanzas, es cuando podemos descubrir nuestros valores.
Entonces; debemos desmenuzarlos para comprenderlos a al nivel más al nivel más básico.
Si construimos a partir de ellos nuestras acciones, el éxito personal está garantizado: siempre haremos lo que es correcto.
Nuestras metas y objetivos en la vida siempre deben definirse y partir de estos valores y deben definirse y partir de estos valores y deben estar alineados con ellos.
Cuando actuamos para proteger nuestros valores nuestra motivación es tremenda.
A manera de motivación, debemos recordar que tener un adecuado control de nuestras finanzas personales es imprescindible para obtener el mayor beneficio de nuestros recursos.
Pero sobre todo, establecer metas nos ayuda a crear, formar, hacer crecer y proteger un patrimonio que nos permite vivir siempre de la mejor manera de acuerdo con nuestras posibilidades económicas y, sobre todo, obtener nuestros distintos objetivos en la vida.
Desde luego, hay muchas otras cosas que son importantes para tener éxito, entre ellas saber establecer nuestras metas de una forma efectiva.
El éxito a final de cuentas no es la acumulación de bienes, sino un estado físico, mental y espiritual de bienestar con uno mimso y con los demás, armonia con los demás y disfrutar de las bendiciones que se tienen, apreciando la vida, la inteligencia, la salud, la familia, los amigos, los lugares, todo lo bueno y positivo que nos rodea.


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