El futuro pertenece al emprendimiento digital

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Los países que actualmente tienen un mayor desarrollo económico están generando cada vez más y más políticas públicas que estimulan el desarrollo de cada vez más startups. En esta economía digital, existe una relación más fuerte en el desarrollo tecnológico y el crecimiento de los países, y precisamente son las startups de donde viene toda esta innovación. Prácticamente todos los gigantes tecnológicos han integrado a sus filas a startups y pequeñas compañías como una fuente de innovación que necesitan para seguir manteniendo una ventaja competitiva.  Al fomentar este tipo de pensamiento innovador en las personas, las economías locales se benefician no solo en un aspecto financiero, sino también en lo social. Los emprendimientos tienen como primera regla ser una fuerza innovadora que sirva para estimular los mercados dentro del lugar donde se desempeñan, de la mano de una diversificación de las industrias.  Esto también fomenta la competitividad de las empresas, ya que, al haber nuevos jugadores, se obligan a optimizar sus procesos y ofrecer productos y servicios de una manera más eficiente y con mejor calidad. 

Las empresas y startups de tecnología también están creando nuevos empleos que por supuesto tienen un gran impacto en el estilo de vida de la ciudad donde se establecen. Minimizar las tazas de desempleo debe ser una de las principales preocupaciones, no solo del gobierno de México, sino de todo el mundo. Los gobiernos deben entender que mientras más apoyo den a estos nuevos empresarios, mejores serán las ganancias que obtengan de estos emprendimientos, y hasta el mismo gobierno podría generar una mejor recaudación de impuestos.  

Silicon Valley ha dejado de ser el corazón de la innovación a nivel global y ciudades como Beijing, Singapore, Shanghai,  Berlin, Tel Aviv, Bengaluru o Londres, están creando nuevos ecosistemas de startups que seguramente redefinirán a nuestro mundo en las siguientes décadas.  México tiene el talento necesario para ser parte de este movimiento.  Para que nuestro país pueda ocupar un lugar privilegiado en este mundo, primero tiene que plantearse una estrategia digital a largo plazo, donde tome como suya alguna de las macrotendencias tecnológicas, cree un nuevo ecosistema de empresas, startups y modelos de negocios alrededor de esta tendencia; tome como prioridad la investigación y desarrollo tecnológico, y, sobre todo, que se asegure de que las pequeñas y medianas empresas aprovechen al máximo las plataformas digitales existentes.  Las universidades, quienes tienen en sus aulas a los futuros líderes de nuestro mundo, deben entender el papel que desempeñan, deben trabajar en conjunto con la industria en temas digitales, y, principalmente, deben desarrollar habilidades que les permitan a sus estudiantes ser parte de esta nueva ola de avances tecnológicos.  

México tiene la capacidad de convertirse en uno de los líderes en el nuevo mundo digital, lo único que nos hace falta es enfocarnos en el desarrollo de más startups que sin lugar a duda, podrían crear las reglas del mundo digital para los siguientes 10 años.