El Internet llegó para cambiar y redefinir la forma en que nos comunicamos, trabajamos, nos divertimos y hacemos negocios; sin embargo, pocos nos ponemos a pensar cómo el Internet ha cambiado la estructura de nuestro cerebro, afectando nuestra capacidad de atención, concentración y memoria. Si no tenemos cuidado, vivir conectado a las nuevas tecnologías puede menguar nuestra capacidad de pensar.
