Creo en un Dios siempre enteramente bueno, que nos quiere a todos por igual y que tiene hermosos proyectos para con todos sus hijos.
En cambio, no creo en el “dios araña”, en vigilante espera para atraparnos, de frente fruncida, que nos castiga para probarnos y reparte felicidad y desgracia a su antojo.
Creo en el Dios que está presente y activo
en todo lugar donde se busca y se realiza justicia, verdad, libertad y amor.
No creo, en cambio, en dioses que favorecen y blanquean injusticias, mentiras, esclavitudes y odios.
No creo en el dios del dinero acumulado y del poder opresor.
Creo en el Dios que siempre respeta la dignidad y la libertad humana. Ofrece sus dones a todos, pero a nadie se los impone. Y ha puesto la marcha de la historia en nuestras manos.
Pero no creo en dioses cuadriculados, que lo tienen todo fijamente predeterminado, enemigos de la libertad.
Creo que Jesús es la imagen viva del amor de Dios para con todos, pero especialmente
para con los despreciados y empobrecidos.
Pero no creo en ninguna imagen de Dios que justifique falta de compromiso para con los pobres.
Creo que Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre.
No creo en un Jesús al que se le quite algo de humano o algo de divino.
Creo que Dios es familia y es comunidad,
amor complementario de tres, en perfecta
comunión recíproca.
El Dios Trino de Jesús está del lado de la unión y no de la exclusión; del consenso, en lugar de la imposición; de la participación y no de la dictadura.
Creo en las inmensas posibilidades de desarrollo de todo ser humano; creo en el proceso de dignificación de la mujer; creo en la presencia de Dios en la cultura, en la belleza, en el arte, en la expansión del universo.
Pero no creo en ningún tipo de dios enemigo del desarrollo.
Creo que Dios está presente en lo más íntimo de todo matrimonio enamorado, en el corazón de los padres, en la solidaridad de los amigos.
No creo en ningún dios celoso del amor humano.
Creo en el triunfo definitivo de Dios
en cada uno de nosotros, en la sociedad,
en la historia y en todo el universo.
Espero un cielo nuevo y una tierra nueva,
un mundo en el que reinará la justicia.
Amén.
Regalo final músical:
De mis favoritas SOUL MAN, en inglés 1967.
Posteriormente la versión en Español se tradujo como SOY TU HOMBRE en 1968.
