El padre Nuestro de Dios

Hijo mío, que estás en la tierra, preocupado, esperando…

Yo conozco perfectamente tu nombre,
Y lo pronuncio, santificándolo porque te quiero.

No, no estás solo, sino habitado por mi

Y juntos construiremos este reino
Del cual tú serás el heredero

Me gusta que hagas mi voluntad

Porque mi voluntad es que seas feliz,
Ya  que  mi gloria es que los hombre vivan en paz y gozo.

Cuentas siempre conmigo, y tendrás el pan de cada día; no te preocupes,
Sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.

Yo  perdono todas tus ofensas, incluso antes de haberlas cometido.

Por eso te pido que hagas tú lo mismo con los que te ofenden.

Tómate con fuerza de mi mano

Para que nunca caigas en la tentación.
Yo te libraré de todo mal, porque tú eres mi hijo muy querido.

Una reflexión tras una platica con mi hija el día de hoy:

Lo mismo que pedía uno de los crucificados junto a Cristo:
El “milagrito” con el que soñamos sobre todo los cristianos de ahora… que queremos ser “cristianos”  pero sin tener que cargar con nuestras cruces: la cruz de la castidad prematrimonial y de la fidelidad conyugal, por ejemplo;

ü La cruz de los hijos

ü La cruz de la honradez (en un país en el que no da muy buenos resultados económicos que digamos)..

ü La cruz de atender a los padres ancianos o enfermos (o las dos cosas)…

ü La cruz de un hijo discapacitado

ü La cruz de un cónyuge “incomodo”…

ü La cruz de una enfermedad larga o dolorosa…
Ante un Cristo crucificado no cabe la petición del ladrón “malo”: “Sálvate a ti mismo y a nosotros”, sino la del “bueno”:“Cuando llegues a tu Reino (adonde Cristo ya llegó) acuérdate de mí” y échanos una manita con nuestras cruces.

Finalmente lo que vi en una hoja Dominical:

Ø  Nosotros, los cristianos, tenemos a veces una opinión muy diferente muy diferente con respecto a las personas que renuncian a los quehaceres del mundo para dedicarse a los quehaceres de Dios.

Ø  Cristo comentó elogiosamente la actitud de ésta: “María ha escogido la mejor parte”. En relación a dos hermanas que EL visito y mientras una estaba ocupada en el que hacer y recogiendo la casa, la otra estaba sentada hablando con CRISTO.

Ø   A las personas que han decidido a seguir el ejemplo de la hermana que se quedo platicando, nosotros hoy les dedicamos comentarios menos alentadores: 

– ¡A quien se le ocurre ser Sacerdote!

– ¡Tan Joven y meterse de monja!

– ¡Todavía si fuera otra, pero ella, una muchacha tan linda… y a su edad!         


Ø  Y en cuanto está de nuestra parte, hacemos todo lo posible para que no elijan “La mejor parte”, sugiriéndoles que “lo piensen mejor” que “ninguna prisa corre”, que “también se puede servir a Dios aquí afuera….”

Ø  Y las vemos con cierta compasión, como si de veras fueran a sepultarse en vida, quizá sin saber nosotros que ese “sepulcro” resulta que por dentro no es tan “sepulcro”, que allí adentro se encuentra más alegría que afuera, que en lugar de morir en vida, allí se resucita a una vida más plena: a saber, una vida de sacrificio alegre, de entrega generosa….

Ø  Con razón Cristo  dijo en aquella ocasión que la que se quedo platicando con EL había escogido la mejor parte y no la que andaba «tan ocupada con cosasa más productivas».

Simples reflexiones tras la perdida de dos amigos que ya están con EL SEÑOR mis queridos Carlos y Giovanni que DIOS los bendiga.

Deja un comentario