No todo es el dinero que ganas

1. Modifica tu estilo de vida. En la actualidad, sobre todo en países más desarrollados, muchas personas dejan negocios y empleos muy lucrativos en aras de lograr una vida simple.  Todas ellas se han dado cuenta y creen firmemente que la clave para la felicidad financiera es gastar menos de lo que ganan. Sin embargo, saben que cada persona puede determinar qué es lo que está bien con relación a sus ingresos, inversiones y gastos. Uno podría tener toneladas de dinero y aun así no vivir la vida que realmente quiere. Uno debe pensar y analizar cuidadosamente sus diferentes alternativas de vida y las consecuencias financieras de hacer dichos cambios.   Tal vez deseemos que alguno de los miembros de la pareja deje el trabajo y se quede en casa con los hijos.

Desde luego, cualquier cambio que se quiera tener debe realizarse en forma planeada. No necesita ser grande: pasos pequeños pueden hacer la diferencia.

 2. Poner Primero a la familia. Como país, en México estamos trabajando más horas y pasamos menos tiempo con nuestras familias. Dejamos a nuestros hijos frente al televisor o con juegos de video, olvidándonos de la importancia que tiene platicar con ellos de manera frecuente. Es muy fácil caer en este tipo de patrones, pero también lo es salir de ellos. Tal vez ese proyecto que tenemos sobre el escritorio no pueda esperar para mañana. Sin embargo, los hijos también crecen muy rápido y ese tiempo que dejamos de pasar con ellos lo podemos lamentar en el futuro.

 3. Al trabajar, pensemos en nosotros mismos. La noción tradicional del trabajo era, literalmente, sacrificar nuestra vida por la de la empresa. Esto siempre ha sido una gran contradicción. Con la ola de fusiones y adquisiciones que  hoy se está viviendo es posible que nuestra empresa en un futuro ya no lo sea más. Por eso es importante invertir en uno mismo: educarse. Prepararse.

 4. Hacer rendir el dinero que llevamos a casa. Mientras más lo aprovechemos, menos necesitaremos ganar para conservar nuestro nivel de vida. Ojo, no estamos hablando de privaciones, sino de vivir sin complicaciones, negociar los mejores precios.

 5. Convertir nuestras deudas en inversiones. Esto es un paso esencial: cuando uno está endeudado, nuestro dinero siempre trabaja en nuestra contra (pagamos intereses a otros). Por el contrario, cuando las deudas se pagan y se comienza a invertir, uno está construyendo su camino hacia la libertad financiera que algún día llegará.

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